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“Esta es una lucha entre el poder de la gente y el poder del dinero”

por Pablo Ros  |  11.06.2018

“Esta es una lucha entre el poder de la gente y el poder del dinero” Keith Kracht

Cuando primero consiguió un puesto de trabajo en el Centro Correccional Centralia en Illinois, Keith Kracht sabía que una vocación en el servicio público no lo convertiría en millonario. Pero eso no importaba, pues no era la razón por la que quería servir al público.

Lo que buscaba era un trabajo estable, un ingreso de clase media para mantener a su familia y la oportunidad de servir a su comunidad. Sabía que un trabajo en correcciones sería por naturaleza peligroso y que no sería un trabajo que pudiera hacer en la vejez, por lo que los beneficios de cuidado de salud y jubilación que acompañaban el puesto eran importantes para él y su familia.

Por más de una década, Kracht ha trabajado en Centralia, primero como oficial correccional y luego como educador correccional, y ha logrado vivir su modesto sueño, el sueño de muchos estadounidenses: proveer para su familia, ganarse la vida de forma decente y jubilarse con dignidad.

Sin embargo, desde 2014, el gobernador multimillonario de Illinois ha amenazado con destruir ese sueño. “Lo que quiere hacer es equilibrar el presupuesto a costa de nosotros”, dice Kracht. “Y ese no es un trato justo”.

Respaldado por poderosas corporaciones e intereses especiales, el Gobernador Bruce Rauner ya hubiera alcanzado su objetivo si no fuera por decenas de miles de trabajadores del sector público en todo el estado, como Kracht y sus colegas, que son miembros del Concilio 31 de AFSCME y que se están manteniendo unidos para proteger a sus familias.

En los últimos cuatro años, Rauner ha amenazado con recortar los salarios de los trabajadores estatales y duplicar el costo las primas del seguro de salud. Kracht se pregunta cómo podría su familia sobrevivir si Rauner se saliera con la suya.

Sin embargo, Kracht confía en que los miembros de AFSCME tendrán éxito si se mantienen juntos en su unión. “Incluso cuando las cosas se han puesto muy difíciles, no dejamos que se aprovechara de nosotros”, dice. “No dejamos que nos dividiera”.

“Esta es una lucha entre el poder de la gente y el poder del dinero”, continúa Kracht. “Rauner tiene el dinero pero nosotros tenemos los números. La única razón por la que hemos logrado defendernos hasta ahora es que nos hemos mantenido unidos”.


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